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Septiembre 2002


 

 



 

Alto riesgo de contaminación cruzada del operador en limpieza ultrasónica y tratamiento periodontal

Agustín Sánchez. Doctor en Ciencias Químicas. Madrid


La cavidad oral contiene una gran cantidad y variedad de flora que es normalmente inocua. Sin embargo, en ocasiones aparecen en la práctica dental pacientes con agentes bacterianos y víricos que suponen un riesgo elevado de transmisión de enfermedades.

Virus

Hepatitis* (B, C, D y G)
VIH (SIDA)
Herpes 1 y 2
Citomegalovirus
Epstein-barr
Respiratorios
Neurotrópicos

Bacterias

Hongos Patógenos
Estafilococos
Estreptococos
Treponemas
Candida
Micobacteria
Clostridio
Bordetella
Neiseria

(*) Únicamente se indican los virus de la hepatitis a los que se está expuesto en la práctica dental

Los odontólogos, higienistas y auxiliares son las profesiones con mayor riesgo de infección de Hepatitis de todos los grupos profesionales

Esto se agrava por el hecho de que no existe ninguna vacuna disponible para Hepatitis C y G y tampoco existen vacunas para el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH – SIDA), Citomegalovirus, virus de Eptein-barr, etc.

El profesional, debe garantizar que toma las medidas adecuadas para la prevención de contaminación cruzada no sólo entre pacientes sino también de pacientes a personal sanitario. El no hacerlo por criterios económicos, simplificación de procedimientos, etc., significa incurrir en una grave falta de responsabilidad.

Hay una serie de medidas generalmente aceptadas y seguidas por todos los profesionales, como son:

  • Correcta limpieza y desinfección de superficies y equipos (terminales desechables de jeringas de aire agua como Sani-Tip‚, etc.)
  • Utilización de métodos de barrera (Forros plásticos de barrera como Disposa-Shield® de Dentsply Ash, etc.)
  • Manejo apropiado de instrumental punzante y desechable
  • Esterilización del instrumental; etc.

No obstante, hay algún procedimiento que escapa a estos sistemas. Uno de ellos es la esterilización de la pieza de mano de los aparatos ultrasónicos. Lo habitual en estos procedimientos es esterilizar las puntas de limpieza y periodoncia.

Desafortunadamente los agentes patógenos contaminan inmediatamente la pieza de mano, tanto interna como externamente. De forma que al colocar otra punta para el siguiente paciente, se contamina con los patógenos del paciente anterior. El profesional, de este modo, no solo arriesga la salud de sus pacientes, sino la suya propia y la de su equipo.

Esto se puede evitar de forma rápida y con un coste bajo de la siguiente forma:

1 Para cada paciente, emplee puntas estériles

2 Para cada paciente, emplee mangos ultrasónicos esterilizables. (Sus precios varían en el mercado según el tipo de ultrasonidos: para aparatos EMS y Satelec es de alrededor de 350 euros y permiten unos 300 ciclos de esterilización; las piezas de mano esterilizables de Dentsply (Cavitron Esterimate®), tienen un precio de 99 Euros y permiten más de 1000 ciclos de autoclave).

3 Opere con spray dirigido para tener mejor campo de visión y evitar una excesiva pulverización, fuera de la boca del paciente (existen dispositivos como Jet-Shield‘ de Dentsply, que recoge de forma sencilla y económica el pulverizado que rebota en el diente, reduciendo así el riesgo a 0).

4 Nunca corte el flujo de líquido en la boca del paciente pues hay numerosos estudios que demuestran que se produce un flujo de retroceso de agua al interior de la pieza de mano y los conductos, contaminando así la línea de agua.

Con estas simples medidas podremos garantizar la seguridad de nuestros pacientes y personal, y colaboraremos en el control de la diseminación de patógenos de alto riesgo.

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